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Similitudes entre los Pueblos de la Europa Atlántica

 

Civilizaciones y culturas prehistóricas en la Europa Atlántica
 

Tras haber comprobado que existe una clara hegemonía genética a lo largo de la Europa Atlántica y, en particular, en las regiones europeas consideradas tradicionalmente celtas, a continuación detallamos algunas de las culturas prehistóricas documentadas a lo largo de la Europa Atlántica desde aproximadamente el año 4500 a.n.e. Estas culturas, junto con otras culturas documentadas en la historia, nos ayudarán a comprender las razones tras la confirmada similitud genética entre los pueblos de las costas atlánticas de Europa occidental.

1. Cultura Megalítica: esta cultura se originó en varios lugares de la Europa Atlántica y se expandió a lo largo de la costa y de las islas adyacentes.

 

 

2. Cultura del vaso campaniforme: este complejo cultural prehistórico está asociado al Período Calcolítico o Edad del Cobre y al período inicial de la Edad del Bronce. Su cronología e interpretación siguen siendo controvertidas y han generado abundante discusión en la literatura científica. Gracias a la revisión sistemática de los datos obtenidos mediante la datación por radiocarbono de vasos campaniformes individuales encontrados por toda Europa, se ha establecido que los vasos campaniformes más antiguos son los encontrados en el área del Bajo Tajo (Portugal), en los Países Bajos o en las Islas Británicas. Los arqueólogos todavía no se han puesto de acuerdo sobre la datación precisa de los hallazgos.

 


 

 

3. Grupo arqueológico Vilavella-Atios: De 2200 a 1300 a.n.e. (Bronce inicial y medio). Las pequeñas agrupaciones de cistas del Noroeste peninsular, por ejemplo, comparten muchos rasgos estructurales con las necrópolis contemporáneas de Irlanda, pero también del oeste de Escocia. A pesar de las diferencias en los detalles de la decoración, la cista de Kilmichael Glassary (Argyll) ofrece los mejores paralelos a las cistas decoradas de Galicia. En este contexto no se debe olvidar que las estrechas relaciones del Noroeste peninsular con otras regiones de la fachada atlántica no se inician con la Edad del Bronce, sino que ya con anterioridad la misma red de comunicación se encontraba en pleno funcionamiento, como lo atestigua el fenómeno del megalitísmo atlántico para el Neolítico, y el horizonte de las primeras tumbas individuales para el Calcolítico, en un momento inmediatamente anterior a la formación del grupo Vilavella-Atios.

 

 

4. Comienzo del Bronce Final: en este período ya hay una clara diferenciación de culturas individuales de la Edad del Bronce Europea, en torno al año 1200 a.n.e.

 

 

5. Bronce Final Atlántico: el complejo cultural del período de la Edad del Bronce Final abarca, aproximadamente, el período de 1300–700 a.n.e., e incluye distintas culturas desde Portugal, Andalucía, Galicia y Armórica hasta las Islas Británicas. Es contemporánea a la construcción de distintos tipos de castros a lo largo de la costa atlántica. Aunque algunos de dichos castros se encuentran también en el interior (en Centroeuropa, en la meseta ibérica, etc.), son más comunes y abundantes a lo largo de la Europa Atlántica y datan de principios de la Edad del Bronce.

 

Castro de Viladonga (Lugo – Galicia - España)

 

Castro de Rathgall (Wicklow – Irlanda)

 

Castro de Castlelaw (Fairmilehead – Escocia)

 

6. Petroglifos costeros con cazoletas, círculos concéntricos, laberintos y grabados cruciformes a lo largo de la Europa Atlántica y, en especial, en las regiones hoy conocidas como Galicia y las Islas Británicas.

Petroglifos de Ormaig (Argylshire-Irlanda)

 

Petroglifos de Mogor (Pontevedra-Galicia-España)

 

Aunque existen más áreas culturales, los ejemplos anteriores bastan para ilustrar la hegemonía cultural existente en la Europa Atlántica durante la prehistoria, y en especial en las zonas tradicionalmente celtas. Debemos tener en cuenta que estas distintas etapas de la prehistoria abarcan larguísimos períodos de tiempo, de hecho abarcan milenios, y todas ellas son típicas o características, aunque no exclusivas, de la Europa Atlántica.

 

Civilizaciones y culturas históricas en la Europa Atlántica
 

A continuación, enumeramos algunos sucesos históricos y sus consecuencias culturales, que nos ayudarán a entender la semejanza genética entre los diversos pueblos de la Europa Atlántica.
 

1. La expansión del Imperio Romano hacia occidente. La conquista de la Galia en el siglo I a.n.e., la conquista de la Gallaecia 30 años después y la conquista de Britania en el siglo I d.n.e., aunque ya había sido invadida por Julio César en el año 55 a.n.e. La influencia de Roma se hace sentir durante varios siglos en todos estos territorios.

 

2. La presencia de diferentes pueblos o tribus en las nuevas zonas de Europa occidental recientemente anexadas al Imperio Romano. Los romanos utilizaron el término genérico bárbaros, “extranjeros”, para referirse a todos ellos, aunque se refirieron individualmente a cada uno de dichos pueblos o tribus por los etnónimos utilizados por los propios pueblos para referirse a sí mismos. Es posible que muchos de ellos no constituyeran lenguas y culturas diferentes y que, en realidad, fueran subgrupos políticamente distintos pertenecientes a la misma área lingüística y cultural, puesto que sabemos que, tanto antes como después de la llegada de los romanos, el régimen social de una gran parte de la zona tradicionalmente celta estaba basado en grandes grupos de ascendencia relacionada intrincadamente.

Los historiadores romanos utilizaron el mismo nombre para referirse a diferentes tribus o pueblos ubicados en distintas zonas de la Europa Atlántica, por ejemplo, los Brigantes, presentes en Britannia, Hibernia y en Gallaecia (Flavium Brigantium).

 

 

3. La segmentación del Imperio Romano tras la división administrativa iniciada con la tetrarquía del emperador Diocleciano (284-305) en el año 284 d.n.e. para regular el caos reinante en el Imperio tras la crisis del siglo III. La parte occidental, en la que estaba incluida una gran parte de lo que hoy conocemos como Europa Atlántica, pasó a conocerse como Imperio Romano de Occidente.

 

 

4. La caída del Imperio Romano: se produce la llegada de distintos pueblos germánicos a la Galia, a Britania y a Hispania. La presencia de pueblos britanos en Galicia y Asturias aparece atestiguada en las actas del Segundo Concilio de Braga (572 d.n.e.).

 

 

Durante este período histórico, que abarca casi un milenio, las dos principales invasiones documentadas de los territorios ocupados tradicionalmente por los pueblos celtas ubicados en la Europa Atlántica son la del Imperio Romano y la de los pueblos germánicos (anglosajones, suevos, godos, etc.), y ambas ocurren casi simultáneamente en todas las distintas zonas, en dos fases históricas claramente diferenciadas. No existe constancia alguna de otras invasiones de igual magnitud y repercusión histórica en ese mismo período.

Algunas de las tribus germánicas que se asientan en los territorios del Imperio Romano de Occidente lo hacen también en el norte de África, donde fundan un reino centrado en el actual Túnez. Dicho reino fue posteriormente destruido por los bizantinos en el año 534.

 

Incursiones vikingas o normandas en la Europa Atlántica
 

La Era de los Vikingos comienza una vez que los reinos cristianos están asentados en la Península Ibérica. Empieza después de la conquista de la península por los árabes, incluidas su breve estancia en el sur de Galicia y sus esporádicas incursiones en el noroeste peninsular. Sus ataques y su aparición en la escena política europea comienzan con el saqueo del monasterio de Lindisfarne, en el norte de Gran Bretaña, en el año 793. Luego continúan con sus incursiones y redadas durante varios siglos, especialmente en zonas tradicionalmente celtas situadas en la Europa Atlántica.

 

 

Como hemos visto en todos estos mapas, Galicia, el área situada en el noroeste de la Península Ibérica, comparte una gran parte de su historia y de algunas de las épocas más importantes de la prehistoria con los diversos pueblos de la Europa Atlántica, en particular con las zonas tradicionalmente celtas.

Debemos tener presente que Galicia jamás volvió a ser invadida hasta las Guerras Napoleónicas, a principios del s. XIX, por lo que no hay motivos para creer que su población haya cambiado, ni más ni menos, que la población de cualquiera de las zonas tradicionalmente celtas. Eso es lo que está confirmando la genética de poblaciones en la actualidad, a pesar de la persistencia en las suposiciones históricas tradicionales sobre el efecto demográfico de las invasiones germánicas.

Si a la homogeneidad genética le añadimos las conexiones prehistóricas e históricas, deberíamos poder encontrar semejanzas lingüísticas entre las poblaciones de la Europa Atlántica. Sin embargo, la diversidad lingüística en dicha zona, donde se hablan lenguas goidélicas, britónicas, germánicas y romances (e incluso euskera, una lengua Pre-indoeuropea), parece indicar todo lo contrario.

Encontrar estas posibles semejanzas lingüísticas es el objetivo principal de nuestro proyecto y para ello utilizaremos una técnica científica de análisis lingüístico conocida como método comparativo.

 

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